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Instalación de la Escuela Nacional de Educación Técnica “Dr. Manuel de San Gines”

Por Serafín Girola


Corría el año 1946. Me encontraba cierto día trabajando en uno de los escritorios de la fábrica de fideos “La Sarmiento”, de Girola y Cía., cuando me anunciaron la visita del ingeniero Andrich, de la Escuela de Enseñanza Técnica, a quien conocía desde tiempo atrás. Venía acompañado de otro señor que resultó ser el Director General de Enseñanza Técnica de la Nación.

La visita tenía por objeto solicitarme que les diera una mano para llevar adelante un proyecto interesante: querían alquilar en San Isidro una casa lo suficientemente grande como para instalar en ella una escuela de enseñanza técnica, especialmente para dictar clases de náutica. En San Isidro habían visto ya un canal y algunos lugares apropiados, pero no habían hallado una casa desocupada que contemplara las condiciones requeridas.

Contesté a los visitantes que no conocía mayormente San Isidro, pero que, sí en cambio se tratara de San Fernando, haría algunas diligencias colaborando con sus deseos.

Por un momento temí que creyesen que les proponía nuestro pueblo como una simple excusa para no secundarlos así que para demostrarles que actuaba seriamente, los invité enseguida a hacer un recorrido por otros lugares de interés y partimos de inmediato. Así fue como llegamos al Club San Fernando, donde apreciaron la cantidad de barcos que cubrían los canales. Vimos también en plena labor a los artesanos del local de carpintería, construyendo botes de remo de distintas categorías. Recorrimos los demás canales, el baradero, el taller de reparación de barcos, el faro, el río Luján, etc. Quedaron encantados, y yo comencé a sentir que nuestra causa ganaba terreno.

Cuando volvimos fuimos a la Escuela Popular “Domingo Faustino Sarmiento” para hablar con el Director y gran amigo, Odelio Servetto, que nos recibió cordialmente. “Los señores se están familiarizando con San Fernando, y no sería extraño que con buena voluntad se aunaran interés y conveniencia para unificar el aprovechamiento de esta casa”, le dije sin rodeos.
La nueva Escuela de Educación Técnica podría usar la casa de día, y la Escuela Popular Sarmiento continuaría dictando clases vespertinas. La nueva escuela contaría desde ya con un subsidio de 1.000.000 de pesos, votados por el Congreso Nacional para adquirir herramientas y útiles de trabajo, y además recibiría 800 pesos mensuales para pagar eventuales gastos de alquiler.

Sobrevino un cambio de ideas, un apretón de manos. Aceptación mutua, y cruzamos opiniones sobre la firma del convenio
Como no convenía demorar el asunto acepté. a pedido de Servetto, el encargo de obtener la opinión del Presidente de la Asociación Escuela Popular Domingo Faustino Sarmiento, don Ignacio Sánchez Ramos, que me recibió en su lecho de enfermo y manifestó plena conformidad a lo que habíamos acordado con Servetto.

Pasado algún tiempo, el gobierno nacional compró a la Asociación Escuela Popular Domingo Faustino Sarmiento, el edificio que hoy, notablemente ampliado, utiliza la Escuela Doctor Manuel de San Ginés.

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