HOSPITAL “PETRONA V. DE CORDERO”: ORIGEN DE LA INICIATIVA DE SU CONSTRUCCIÓN

Por Enrique Burone Risso
La idea de la construcción de un hospital en San Fernando fue concebida hacia el año 1870 por la señora Petrona V. de Cordero.
Lanzado el pensamiento por esta dama, fue resistido por unos y auspiciado por otros. Entre los que más apoyaron la idea estuvo aquel bondadoso y caritativo médico que se llamó Vicente Gandulfo.
Datan pues desde ese año de 1870 los primeros trabajos y gestiones realizados para la ejecución del hospital.
Se nombra una primera comisión que comienza a reunir los primeros fondos trabajando en colaboración con las autoridades municipales para obtener el terreno donde habría de levantarse el edificio.
El terreno se logra escriturar en el año 1901, consistía en un lote de 3.000 varas cuadradas aproximadamente 1/3 de manzana. Lamentablemente la señora de Cordero había fallecido en 1891 cuando estaba casi concluido el trámite para conseguir un lote de 10.000 varas cuadradas.
No obstante las gestiones prosiguen y en 1901, conseguido el terreno, se coloca la piedra fundamental del edificio. La comisión de Damas era presidida entonces por la señora Artemia Albarracín y fue padrino del acto el Vice-Presidente de la República, Norberto Quirno Costa.
La señora Artemia Albarracín, como un justo homenaje a la memoria de la iniciadora de la obra y a los esfuerzos que hubo de realizar para que se llegara a la situación de ese momento, mocionó para que el futuro establecimiento llevara el nombre que tiene actualmente “Petrona V. de Cordero”, ya que el hospital tenía principio de ejecución real.
Recién en 1906, después de varios fracasos, puede decirse que las obras se encaran bajo un plan serio y racional. El hospital se proyecta para tener tres pabellones para enfermos, para hombres, mujeres y niños, dos de veintidós camas y uno de diez, además de la administración, sala de operaciones, aislamiento, autopsias, cocinas y baños.
La construcción fue puesta bajo la dirección del constructor Aquiles Rossi, pero fallecido éste, terminó la obra el constructor Faustino Feroldi. La planificación fue realizada por los arquitectos Estévez y Velázquez.
El 5 de marzo de 1911 se inaugura parte de lo proyectado, consistente en un pabellón de veintidós camas y dependencias y para reunir lo que falta se realizan reuniones, actos y pedidos de subsidios populares y oficiales.
La ceremonia oficial se realiza en el vestíbulo del hospital y contó con la presencia de destacadas personalidades de esa época. Se encontraban presentes: el señor Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Gral. José I. Arias, el Nuncio Apostólico Monseñor A. Locatelli, el Intendente Municipal D. Alfredo Rodríguez, los señores Samuel Pearson, Alfredo Demarchi, el subsecretario del Gobernador, señor Julio Arias y otros más y los esperaban allí las señoras de la comisión, exclusión hecha de la Presidente, señora de García Mansilla, quien excusó su inasistencia e inmediatamente pasaron a la Capilla y fueron padrinos el señor Gobernador de la provincia y la señora María Teresa Quintana de Pearson. La ceremonia religiosa la llevó a cabo Monseñor Locatelli acompañado por el cura párroco D. Maximino Pérez. A continuación habló el Intendente Municipal y terminó el acto con un discurso el Gobernador Gral. Arias quien hizo una donación de 3.000 pesos y prometió auspiciar en la Legislatura un subsidio de 30.000 pesos y una subvención mensual de 1.000 pesos. Muchos otros donativos se recogieron ese día. También se acuñaron medallas recordatorias, cosa muy habitual en todos los actos importantes y trascendentes.
Fueron colocados en la sala de administración, corno un justiciero homenaje los retratos de las señoras Petrona V. de Cordero y Artemia Albarracín.
Los médicos que prestaban servicio fueron los siguientes: Director, Carlos Witcom; médico de sala, Aquiles Ferrante; consultorio externo, Arturo Reinecke; Nariz garganta y oídos, Antonio Cuadri; Electroterapia. H. Carelli; Cirujano J. Jorge; Boca, A. Billinghurst; Ojos, S. Nocetti y Enfermedades de la piel, R. Wernike (h). Además dos practicantes, dos estudiantes de medicina de 6° año, dos enfermeros dos enfermeras y cuatro hermanas de caridad de la Orden de la Misericordia. Como administrador se designó al señor Manuel F. Risso.