Gardel en San Fernando

Por Bocha Gallo


Aproximadamente por el año 1929, Gardel canta en nuestra querida Sociedad Italiana de la calle Constitución al 300, y posteriormente lo hace en nuestro Teatro Tamagni de la calle Madero al 1200, cuyo nombre, es bueno aclararlo, no es por don Pedro Tamagni, vecino caracterizado de San Fernando, quien lo hace construir con los últimos adelantos de la época y le pone Teatro Tamagni por un tenor italiano del cual él era admirador y que curiosamente se llama Pedro Tamagni.

También entre los años 1930 y 1933 el Zorzal criollo visitaba con bastante frecuencia a San Fernando, ya que venía a un estudio de grabación situado en la intersección de las calles Ayacucho y Constitución, actualmente casa semidestruida, que pertenecía a la firma Odeón Sello Rojo, adonde acudía entre las 15,30 y 16 horas a corregir sus grabaciones; no a grabar. Aún puede observarse en el solar la puerta del edificio, y en su parte derecha una circunferencia del mismo material del frente, sobre el cual había un disco para distinguir a la empresa. Debe mencionarse que la Sociedad Patriótica y Cultural “Amistad 25” de esta Ciudad, tiene el permiso municipal y del actual dueño de la propiedad, señor Faccello, quien remozará el frente de la misma, para entonces colocar una placa mencionando el paso de Gardel en tales circunstancias.

Cabe agregar una anécdota que oportunamente me relatara su protagonista, dado que tuve la oportunidad de frecuentarlo mucho tiempo. Hablo de nuestro puntal de la música popular, don Pancho Pracánico.

Me decía él que, cuando tocaba el piano en la casa Romero y Fernández, de la Capital Federal, una mañana, aproximadamente a las 10, interpretaba el tango Madre, que había compuesto en colaboración con Verminio Servetto, y en ese momento irrumpió en el local mencionado don Pancho Lomuto, y al escuchar esos compases le preguntó cuál era su título, y el pianista le respondió que se trataba de un tango de reciente creación. Terminado ésto, entró a la empresa musical aludida don José Razzano, y al instante Lomuto le solicitó a Pracánico, que repitiera el tango de que se trataba; para que lo escuchara el recién llegado. Luego de escucharlo, Razzano le manifestó: “Pibe, esperáme a las dos de la tarde en la esquina, que te voy a llevar a lo de Carlitos para que escuche lo que has compuesto”. Don Pancho Pracánico me acotó, que de los nervios que tenía por esa invitación no pudo almorzar. A la hora indicada, Pracánico y Razzano se dirigieron a la casa de Gardel, y éste, ya enterado del por qué de la presencia del joven pianista, le dijo “mira pibe; piano no tengo, ¿te arreglás con una guitarrita?”. Pracánico, que desde ese momento lo empezó a llamar Carlitos, interpretó y cantó “Madre”, en presencia nada menos que de la madre del Zorzal, doña Berta Gardés, ya que Gardel, emocionado, la llamó para que oyera la composición. Desde entonces se inició una gran amistad entre Gardel y Pracánico. Por ella y por la calidad de Pracánico, el cantor le grabó al compositor 16 temas, y así, un sanfernandino como Francisco “Pancho” Pracánico, nos dio el orgullo que siempre sentimos cuando escuchamos alguna de sus tantas composiciones. El piano de nuestro querido Pracánico, puede verse y oírse todavía en la Biblioteca Juan N. Madero, adonde fue donado por sus descendientes.