El periodismo en San Fernando (Siglo XIX)

Por Héctor A. Cordero Banegas

I — Cuando aparece el primer periódico. Su prioridad en la provincia.
De los pueblos de la provincia de Buenos Aires, San Fernando se distingue por la prioridad en publicar un periódico, después de sancionada la Constitución Nacional en 1853. No apareció inmediatamente a la fundamental sanción legal. Hubiera carecido de sentido por la situación en que se hallaba el pueblo y el país, tras el largo y doloroso despotismo. Más de veinte años de lucha y de sangre derramada entre hermanos enfrentados en una guerra por diferencias políticas profundas. Tanto que lo que debe ser motivo de consideraciones, de opiniones y juicios, se dirimía con las armas. Unos bregaban por mantener el absolutismo, otros por la renovación progresiva del país con el establecimiento de la vigencia del Derecho, en el desarrollo del sistema republicano y democrático del gobierno. Principios por los que lucharon los protagonistas de los acontecimientos revolucionarios de Mayo de 1810.
No se editó inmediatamente porque entre todo lo que estaba por hacerse, se contaba el finalizar con el atraso educativo, el que más niega y se opone a toda posibilidad del adelanto de los pueblos: el analfabetismo, la ignorancia.
No se publicó pues inmediatamente a la imprescindible sanción del fundamento legal indicado, por lo dicho y porque todo lo que distingue a un país, que aspira a constituirse en Nación, estaba por realizarse. Las luchas fratricidas, la inestabilidad social y la ignorancia, sumen en la miseria e impiden el progreso de los pueblos.

Pasaron algunos años del acto mencionado. Al cabo de ellos, San Fernando contaba con un periódico. Publicación informativa de todo cuanto sucedía, de lo que se aspiraba a realizar, de crítica a lo incorrecto y negativo, y exposición de las ideas y proyectos tendientes a obtener la concreción de tantas aspiraciones esperadas, daban al ciudadano conocimientos promoviendo inquietudes. Se procuraba conducir a lo anhelado por medio del trabajo en libertad, que es siempre fecundo cuando está animado por nobles sentimientos de superación general.
Este espíritu alentaba a muchos hombres, no sin tener que superar contrariedades, oposiciones e intereses bastardos, que nunca faltan, y pudieron encauzar su pueblo con obras que le dieron prestigio.
Las obras realizadas desde entonces se mantienen aún, sin haberse agregado las que los nuevos tiempos exigen. Cuando aparece el primer periódico el pueblo contaba con poco más de cuatro mil habitantes; seis escuelas públicas (tres de varones y tres de niñas); se proyectaba una Biblioteca Popular y Museo; se habían efectuado representaciones teatrales; se trabajaba en la construcción del edificio de la Municipalidad, de la Iglesia nueva, etc.; todo mientras se desarrollaba una rápida actividad industrial, comercial, profesional; sé efectuaba una productiva tarea en las islas del Delta, superando contrariedades, dificultades, errores e intereses, las más de las veces egoístas, obtusos. Pero la inquietud y acción cultural, cívica; promueve siempre actos fecundos. No hay duda de ello. Lo demuestra la historia. Y en el pueblo se siente ya la necesidad de un periódico, El periodismo local es esencial, antes y ahora, en todos los tiempos. En sus páginas se van puntualizando las aspiraciones más nobles y se repudian las que emergen dispuestas a empañar o destruir lo que afecta intereses parciales, lo cual promueve los cambios de ideas, las discusiones que enriquecen la vida de los pueblos libres.
El periódico de San Fernando fue fundado, dirigido y redactado por Carlos Federico Barbará en 1872 con el nombre de “El Republicano”. Apareció el 17 de noviembre de dicho año, y cerró su vida el 3 de mayo de 1874. Aparece y mantiene las elevadas miras que determinan su publicación, en el momento preciso del impulso evolutivo alcanzado por el pueblo. Desaparece después de haber pasado a la dirección y redacción de los hermanos Pedro y Antonio Obligado, manteniendo hasta el último número los principios que le dieron vida. En ese período fueron gobernantes municipales, Juan Silveira, Adolfo Insiarte, Cruz Martín y Bonifacio Zapiola. Del semanario y su fundador nos hemos ocupado en el primer número de este Boletín del Instituto de Estudios Históricos de San Fernando de Buena Vista.1

II— Los periódicos de la época. El periodismo local, su importancia.
En los pueblos que adoptan para su desenvolvimiento político y social el sistema democrático de gobierno, el periodismo juega un papel fundamental. Lo exige la necesidad de la información general y el desarrollo cultural, Por ser así no bien desapareció “El Republicano”, apareció “La voz de la Razón” (1874). Tuvo corta vida. Concluyó ese mismo año de 1874 y en su transcurso se sucedieron dos periódicos más: “La Unidad” y “El Imparcial”. Cuatro periódicos llegan a publicarse ese año. Es un período de gran actividad constructiva en el país. No sobre carriles de fácil desarrollo, sino con la empeñosa necesidad de reparar el saldo, las consecuencias de la permanente reacción, de enfrentamientos políticos y alzamientos armados en todo el territorio. Actos tan perjudiciales como estériles. Porque sobre todo se buscaba la preponderancia de caudillejos que en nombre de causas, palabras y símbolos trataban de ocultar particulares apetencias. Pasa poco más de dos años antes de que se publique otro periódico en el pueblo. En 1817 aparecen y desaparecen dos: “La Verdad” y “La Avispa”; pero en el mismo espacio de tiempo en un momento posterior se publican tres periódicos. Todo se hace a costa de esfuerzo, de empeño, de tenacidad extraordinaria. Los gobiernos locales de esa época, raramente ejercían el poder más de un año. Sin embargo, como ya hemos dicho, se emprenden obras sociales, actividad comercial, industrial, agraria, y se explota la fruticultura y la madera, en islas, promoviendo una actividad portuaria, que hoy cuesta creer que se pudiera realizar. Tal vez porque en los últimos 50 años nos acostumbramos a esperarlo todo del Estado. Todo a cargo del Estado: el momento de hacer y deshacer, de hablar y callar, de reír y llorar. El Estado se encargaría de todo…

“La Voz de San Fernando”2 apareció desde 1876, es decir desde antes que desaparecieran los anteriormente nombrados, y se mantuvo en su función hasta 1879; desde 1862 a 1883 salió “El Centinela”, y también en 1882, “La Voz del Norte”; “Ecos del Norte” en 1864; “La Palabra” en 1885-1887; “El Independiente”, en 1887; “El Censor” (1887-1934). Desde 1885 hasta 1887, llegaron a aparecer en el pueblo cinco periódicos. La mayor parte de ellos respondiendo a ideas político-sociales generalmente diversas, y sin figurar el nombre del director, pero dejando constancia de editor responsable. No había necesidad de pedir autorización al gobierno para editar un diario o periódico, ni otra publicación. Importaba el vehículo informativo y transmisor de ideas, criterios y tendencias, siempre valiosas porque enriquecen el pensamiento del individuo, con el cual se puede llegar a construir un país como llegó a ser el nuestro, mientras iba elevando la cultura del pueblo. No aportan al progreso las masas ignorantes y resentidas, estas sólo sirven a los demagogos que las halagan y les arrojan algunas pitanzas desde el poder, y que cuando es arbitrario e intolerante termina por destruir, con el país, a unos y a otros.
En 1889 apareció “La Razón”, y en el mismo año, hasta 1917, “La Opinión”. También en 1889, reaparece la “Unión Argentina” que se edita hasta el año siguiente (1890); en este mismo año sale “El Progreso”; en 1891 “El Reporter”; en 1892 “La Provincia”; en 1893 “La Reacción” 3, al que sigue “El Desparramo”, desde 1893 a 1894 y desde ese año hasta 1895, con el mismo título de un periódico anterior, aparece “El Derecho”; desde el año 1895 hasta 1897 “La Verdad”, y en 1895 “La Unión” y “La Cotorrilla Liberal”; en 1896 “La Defensa” y desde 1897 a 1898 “Caras y Caretas”. Es interesante señalar que el nombre de esta última publicación del periodismo en San Fernando, la tomó José S. Álvarez (Fray Mocho) para la revista que fundó en 1898, y que llegó a ser famosa.

En 1897 se suma a la prensa local el diario ‘El Pueblo”, fundado por Augusto Favier y que publica por mas de cincuenta años. En 1898, San Fernando cuenta con otro diario “La Razón” nombre de un periódico anterior, fundado por Salvador Ulsina, y que como “El Pueblo” tiene larga vida y alcanza gran prestigio en la zona.
Como expresiones comparativas se puede agregar que a la prioridad de San Fernando en contar con un periódico, en relación con el resto de los pueblos de la provincia, sólo conocemos dos casos que lo antecedieron: San Nicolás de los Arroyos con “La Reforma” en 1857 y Mercedes con “La Defensa”; poco más de un mes antes que “El Republicano”. Asimismo podría agregarse que San Fernando suma la mayor cantidad de periódicos mensuales, quincenales, semanales y diarios, publicados en el siglo XIX. Suman en total treinta y dos publicaciones; dos de ellas diarios de mucha difusión y alto crédito en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires.
El periodismo local contribuyó de modo muy positivo a la grandeza alcanzada por nuestro país en el siglo pasado, y cuando todo estaba por hacerse; cuando se trataba de salir definitivamente de las huellas de sumisión colonial y los desquicios de la montonera caudillezca. Al periodismo crítico, en el verdadero sentido del vocablo, que es el de criterio para juzgar, se debe en gran medida lo que entonces se alcanzó. Siempre es así. Por el contrario es negativo y despreciable el canto laudatorio a los gobernantes de turno. Generalmente surgen de los que medran al calor protector de los que gustan un halago, una lisonja. De los que no quieren pensar que se trata de actitudes facciosas, astutas y denigrantes para los que las practican, sólo al disponerse a tan bajuna actitud se degrada un individuo, que, generalmente no intenta jamás un periodista por vocación. Pero en ciertas épocas proliferan dañinos.
Recorriendo las páginas de diarios y periódicos de la época de las publicaciones que acabamos de recordar, se realizaban en procura de objetivos de bien público, y hasta ardorosas polémicas entre editores de hojas periodísticas, cada uno en defensa de sus ideas y principios, o atentos a objetivos superiores para el pueblo y el país. Más adelante en el tiempo, se va advirtiendo cambios de conducta en el proceder de que hablamos, con las consecuencias que también se pueden comprobar.
Nos queda para otras publicaciones las fechas de otros periódicos locales y los nombres de los que los instituyeron y promovieron.

BIBLIOGRAFÍA
Catálogo del periodismo e imprenta argentina. Museo Histórico Nacional. Ministerio de Educación y Justicia. Dirección General de Cultura, Bs. As. 1960.
Héctor Adolfo Cordero, Apuntes Históricos de la Biblioteca y Museo “Juan N. Madero” Bs. As. 1948.
Héctor Adolfo Cordero, La Educación en San Fernando, Reseña histórica desde el origen de las primeras escuelas Bs. As, 1963.
C. Galván Moreno, El periodismo argentino, Bs. As. 1944.
Nota: Este trabado ha sido presentado a las IIIª Jornadas de Historia del Pago de la Costa, organizadas en colaboración con la Academia de Estudios Históricos de Vicente López; realizadas con el auspicio de la Sociedad Argentina de Historiadores y el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires doctor Ricardo Levene, durante los días 25 de agosto de 1990 en San Fernando y 26 en Vicente López.
1 La nómina de los diarios y periódicos de San Fernando, la dimos a publicar en nuestro “Apuntes Históricos de la Biblioteca y Museo Popular “Juan N. Madero” (1948)
2  “La Voz de San Fernando” fue fundado y redactado por Toribio C. Lima; al principio aparecía jueves y domingos, desde el mes de abril, sólo los domingos. Se imprimía en la imprenta “9 de julio”.
3  “La Reacción” aparecía los domingos, con redacción anónima. Político noticioso y comercial, defensor de los intereses generales según reza. Sostuvo los principios de la Unión Cívica Nacional y la candidatura de Antonio Bermejo y Guillermo Udaondo, para gobernador y vice de la Provincia de Buenos Aires.