El Instituto Santiago Luis Copello: El Colegio, la Capilla, sus sacerdotes y sus religiosas

Clara Nougués de Monsegur

Conocí personalmente a este colegio en pleno apogeo, allá por el año 1949, cuando mis padres alquilaban la Quinta Alcántara, propiedad de don Ernesto Miguens y su señora Flora Labougle. Situado en Punta Chica, entre la Avenida del Libertador y las calles Uruguay y Kennedy, se encontraba dicho convento lleno de vocaciones y se veía a las religiosas por todo el Instituto. La casa de la familia Miguens-Labougle estaba en la calle Cullen, a tres cuadras de distancia del Copello y nosotras íbamos a misa a su capilla de estilo colonial.

Según me cuenta Ignacio Cullen, cuyo bisabuelo era Crisol, esas tierras les habían pertenecido y llegaban hasta el Fondo de la Legua. El tambo estaba instalado en la actual estación Victoria, por donde pasaba el tren lechero para levantar la producción. Por ello creo que el Padre Zoilo Caravallo recibe en aquel entonces, de manos de Crisol, el donativo de una manzana que a su vez él entrega al cardenal Copello.

En el mes de mayo de 1941 se comienza con la colocación de la piedra fundamental de lo que sería el colegio, convento y capilla anexa bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján. Es una réplica de la que se encuentra en la Basílica del mismo nombre. El 7 de diciembre de 1941 la Virgen María hizo su entrada triunfal. Repicaron las campanas, que dieron realce al homenaje que se le brindaba a Nuestra Señora del Cielo. Concurrió a ese solemne acto la Banda del Colegio San José, de los Padres de Don Orione.

El 8 de diciembre de ese mismo año, fiesta de la Inmaculada Concepción, fue la bendición. Ese día el cardenal Santiago Luis Copello conmemoraba los cincuenta años de su Primera Comunión. Él mismo fue quien bendijo; a las 11 :30 fue celebrada la misa por el Pbro. Manuel Rodríguez en acción de gracias y por el alma del Pbro. Zoilo Caravallo, quien había entregado este terreno al cardenal Copello.

Hablaremos un poco acerca de la congregación de hermanas religiosas que actuaron como educadoras en el Instituto Cardenal Copello. y de la fundadora de esta congregación.    Las     hermanas pertenecen a la Comunidad de Hijas del Divino Salvador, creada por Sor Antonia de Paz y Figueroa. El hábito de las hermanas era negro y blanco. Esta hermana -nacida en 1 730 en Silípica, Santiago del Estero- era descendiente de conquistadores y gobernadores del Tucumán y de su provincia natal. Deja su ilustre apellido para hacerse llamar María Antonia de San José.

En 1767 se produce la terrible expulsión de los jesuitas, hecho que determina una pérdida tremenda para la Iglesia Católica, quedando vastas zonas abandonadas de toda la obra espiritual de estos religiosos. También se perderá el centro de cultura, ya que estaba en manos de los jesuitas.

Esto trae tal tristeza a María Antonia de paz y Figueroa que sin demora comienza a peregrinar llevando las enseñanzas de San Ignacio de Loyola, predicando los Ejercicios Espirituales de su creación. Así, caminando por todo el norte argentino -La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y Córdoba- va convirtiendo almas. Estando en Córdoba siente la inspiración de bajar a Buenos Aires en 1 779 y cumplir su objetivo. El Virrey en aquel momento era Vértiz y Salcedo. En la capital del Virreinato de Río de la Plata se ve insultada. Ella peregrinaba a pie, descalza; en su mano llevaba como báculo una cruz. Su lema era “Andar hasta donde Dios no fuese conocido para hacerlo conocer”. Recorre más de trescientas legues o. pie con un grupo de mujeres que desean ayudarla en su apostolado. Aún se repiten los insultos: la creen loca y la atacan con piedras. El único refugio que ella encuentra en Buenos Aires es la Iglesia de la Piedad; allí recibe consuelo y la inspiración de Dios de que su obra será fructífera.

La Madre María de Paz y Figueroa fallece el 7 de marzo de 1 799 en la Santa Casa de Ejercicios que ella misma fundara. Fue enterrada en la Iglesia de la Piedad. Este lugar fue refugio de muchos próceres que hicieron allí los Ejercicios espirituales, como Cornelio Saavedra (mucho antes de ocupar su cargo en la Primera Junta de Gobierno), que fue apoderado de la construcción de la Casa de Ejercicios, brindando su colaboración a la Beata María Antonia. Este lugar también fue refugio de Mariquita Sánchez de Velazco.

La Primera Madre Superiora llega a la Capilla el I” de marzo de 1942: la Madre Modesta Patola, Superiora de la Comunidad y primera irectora de la primaria. Las clases se iniciaron el2 de marzo de 1942, con 80 alumnas. También la escuela taller tenía un buen número de alumnas.    La sección secundaria comenzó a funcionar a partir de 1959. Hoy está integrada por seis secciones para mujeres únicamente, y cuenta con 184 alumnas. El total de alumnos del Colegio Copello es de 578, con 21 docentes de grados, 13 profesores especiales, dos secretarias y dos auxiliares administrativas.                                                                                                              La comunidad está compuesta por dos religiosas: la Madre Modesta (que cuenta con 93 años) y la hermana María.

El estilo de la capilla es colonial. Si miramos a los costados del Altar central -donde se encuentra la Virgen de Luján, que preside la capilla- veremos dos mayólicas: a la izquierda, Santiago Apóstol a Caballo; a la izquierda, el martirio de San Zoilo. Ambas son homenaje al donante, Padre Zoilo, y al constructor, cardenal Santiago Copello, quien fuera designado protector de la Congregación de las hermanas “Hijas del Divino Salvador”.

Recuerdo la manzana del Copello rodeada del jardín; el Convento, capilla, colegio primario y de manualidades. Luego vi, a medida que pasaba el tiempo, como iba creciendo el Instituto. Además, recuerdo la casa parroquial en la cual viviera tantos años Monseñor Leopoldo Menini, que con su pequeño coche negro siempre estaba disponible para llevar el auxilio de la santa religión a quien lo necesitara.

Monseñor Menini abría el garage de su casa parroquial en la calle Uruguay al 400 y repartía alimentos a quienes fueran pobres o carenciados. Había nacido en San Martín en el año 1901 y fue un verdadero sacerdote que vivió dedicado de lleno a su ministerio. Muchas veces me confesé con él en el pequeño trayecto que iba desde su casa parroquial a la capilla.

La Capilla del Copello tiene una imagen muy bonita de Nuestra Señora, que hiciera traer de Fátima el cardenal. Un día de octubre de 1977, la señora Juanita Colombo llevó un cerrajero e hizo salir de su encierro a la virgencita, después de largo tiempo en un nicho de cristal. Fue maravillosa la misa celebrada por Monseñor Menini, en el altar central, con la Virgen de Fátima a su izquierda. Se cumplían sesenta años de las apariciones y la celebración comenzó a las 16, para unirse a Fátima. Las hermanas pedían que no se tocara a la Virgen porque se podría estropear después de tantos años de prisión.

Aún recuerdo el entusiasmo de la hermana Hilda con su coro, que era muy bueno; cuando llegaba la Nochebuena este entusiasmo era increíble: guitarras, campanillas, pandereta y coro. Era un gran goce el escuchar estas voces.

En este colegio tomó la Comunión el menor de mis hijos, de mano de Monseñor Menini. Hay muchos recuerdos guardados en mi memoria, que van resurgiendo a medida que escribo estas páginas.        Con el cambio del Concilio Vaticano 11, llegó también la renovación a la Capilla. Se recibió la Sagrada Imagen, las campanas, parte de la ornamentación y moblaje, el Santo Cristo, el Cáliz y el Copón, las Mayólicas y otros elementos que fueron donados por familias de la zona que colaboraron con sus donativos,

Hoy es el Padre Manuel R. Montes quien está al frente de la Capilla y el colegio.

Clara Nougués de Monsegur

Bibliografía Consultada:

“Bodas de Oro Colegio Cardenal Copello” 1942-1992

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