El Hombre del Delta – Clara Nougués de Monsegur

He querido tomar la figura de Raúl Monsegur en estas jornadas de la náutica, ya que él está muy ligado a la zona del Delta y San Fernando. Ha dejado a través de su trayectoria como navegante, pintor, poeta y músico, el decir de los hombres del junco.

He aquí también, mi recuerdo, en esta evocación a los hombres que siempre lucharon desde y con el río.

Simplemente me propongo recordar impresiones rápidas, que pertenecen de alguna manera a esta zona.

Por ello hablaré de Raúl Alejandro Monsegur, más conocido social, artística y deportivamente como “Chinchin”.

Nace un 30 de julio de 1913. Era hijo de Raúl Monsegur y Anatilde Virasoro Lastra. Su madre muere al poco tiempo de nacer Raúl.

Chinchin Monsegur se educó en Francia. Allí, comenzó a estudiar pintura con André Lethe, luego de haber terminado los estudios secundarios. En la École des Roches, de Normandía, el profesor introdujo una novedosa práctica: consistía en intercalar dibujos en los cuadernos de literatura. Las ilustraciones de Monsegur eran destacadas a menudo “a pesar – contaba él- de ciertos rasgos toscos”. Le elogiaban el color y la fuerza de sus dibujos. El recuerdo que guardo de él es el de una persona siempre creativa, simpática e inteligente. Amaba el río, vivía en el. Por eso titulo mi trabajo “El Hombre del Delta”. En 1943 construye su casa flotante en base a un proyecto de Campos y es botada al agua en 1944. Era tirada por un chinchorro con un motor V8 adentro. Allí instala su hogar, en su balsa a la que bautiza con el nombre de “Teresa Marina”. También instala en ella su atelier. Esta casa flotante estaba revestida de boiserie y se notaba su solidez.  Primero, botaron el casco de la balsa, luego él y su esposa – una magnífica y animosa compañera de aventuras – dibujaron los planos y fueron construyendo la casa según sus gustos y necesidades. Tras las paredes vinieron las persianas y los vidrios. Luego tuvieron que instalar bomba de agua, filtro y las cañerías además de la parte eléctrica. Así fueron llegando los muebles y las colecciones de objetos raros y hermosos que fueron reuniendo el matrimonio tras sus correrías náuticas. Poseían una gran colección de caracoles, hasta un telar primitivo y jarrones rústicos; muchos libros y muchos cuadros. Al fondo de la “casa – balsa” se hallaba su amplio estudio o atelier que recibía la luz de las banderolas y ventanas. Raúl se había casado con Elvirita de la Torre,(1) con quién tuvo tres hijos; una mujer y dos varones. El segundo de sus hijos – Raulito –  nació en esta casa flotante. Allí vivieron durante seis años navegando constantemente por el Paraná y de ese modo comienza a identificarse, de manera entrañable con el río, el ámbito, la perspectiva y el hombre del Delta. “El río es una querencia, es una vivencia – dijo en reiteradas ocasiones – el río es mi verdadero maestro”.

(1) Elvirita de la Torre: Hija de Luis María de la Torre, quién fuera Intendente de Bs. As. en la década del 50

Chichín Monsegur, además de ser un buen navegante iba dejando su experiencia de magnífico aventurero náutico, en abundantes cuadros, muchos de los cuales aún conservan sus hijos. los juncales se multiplican allí donde el Delta se transforma en el Río de la Plata. El tema predilecto de Chinchín Monsegur -e inagotable- fue el “Junquero”. Es así, como también compone una “Canción del Junquero”, con Domingo Verchelli y ésta fue impresa en septiembre de 1954. Así cuenta Chinchín, como nació esta canción que la cantamos una noche con todo un coro familiar en su casa del Tigre. Fue una noche en aquel viejo boliche isleño “El Caracol ”, donde el ancho “Canal del Este”, nace recibiendo su fuerza del “Unión” y del “Canal Honda”, y  parte hacia las playas y horizonte del  Plata. Allí, conocí en mis andanzas de pintor de juncales, al  “Negro Verchelli”, un junquero poeta. Escuché entonces los primeros versos de esta canción. Volví a casa con ellos en mi memoria, entremezclados con la música del junco, el agua y el río. Pensando en mi nuevo amigo, se me ocurrió agregar algunas estrofas: “Yo soy un pobre junquero…” Cuando compuse la música reflejé, solo los primeros compases del estribillo, una melodía simple que repetía el “Negro” con sus versos, recordando a todos mis queridos junqueros y a su paisaje. Y así nació la canción, inspirada en los versos de un humilde trabajador. “Canción del Junquero”; Cantar de los cortadores del “junco”, de ellos y para ellos. Recordar a Chichín Monsegur en estas Jornadas de Historia Náutica que vivimos en San Fernando, nos muestra diversas facetas de su personalidad, pues, siendo él de Tigre, el río y su amor por el Delta los unió siempre. Quisiera además dejar un testimonio de alguien que vivió, luchó y que dejó sus vivencias en los muchos e interesantes viajes, que realizó a lo largo de su vida, por las orillas fantasmagóricas del Alto Paraná. En su casa de Tigre vi yo, siendo joven, la construcción del inolvidable mural que levantó frente a esta antigua vivienda que data, según su hijo Raulito, de 1850, en la calle Liniers frente a la plaza de Tigre y cerca de la vieja carbonería. Una vez me contó el padre de Chichín, que Elvirita de la Torre pintaba muy bien y para no hacerle sombra a su marido dejó ese arte. Leyendo una breve semblanza de él en el XXVI y XXVIII  Salón Anual de Acuarelistas y Grabadores  (años 1940 – 1942)  pude apreciar que los comentarios sobre Chichín Monsegur fueron muy valorativos. Hay en él un observador disciplinado. Conoce la forma y ve el color.

En ese Salón participó su esposa presentando dos témperas. Es aquí, donde Raúl Monsegur, toma conciencia de que su mujer también, era una gran pintora. Muchas obras de Monsegur se encuentran en colecciones privadas y distintos museos del país. En el año 1960 concurrió a la exposición en Homenaje al Sesquicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional, que se tituló “El Paisaje Argentino visto por pintores argentinos”. Fue invitado a concurrir y exponer en el Salón “150 Años de Pintura Argentina”, que se realizó en el Museo Nacional de Bellas Artes. En otra semblanza del Diario La Prensa dice Lázaro Liacho el 29 de julio de 1956:  “Las vivencias de Monsegur en cuanto artísta del Delta, tienen un paralelismo con la pintura mural egipcia: él está empeñado en el problema de la búsqueda del espacio plástico tridimensional.

El Delta del Nilo ofrece características semejantes a nuestro Delta, ya que agua, junco tierra y hombre moreno forjan el círculo que da vida a los temas que le inspiran y que este recrea en sus pinturas”. Ahora es cuando ve su casa tipo arca, cambiar de rumbo constantemente porque anclaba en Punta Chica, luego se iba a Colonia y después anclaba en Tigre; Mientras tanto, crecía su familia. Nada lo detuvo frente a ese contacto directo y solitario con la propia naturaleza.

Se pudo detener en un vasto río, o en un lago silencioso durante tiempos incalculables de manera contemplativa. La vida isleña, tiene en Chichín Monsegur a un notable intérprete, sabiendo dar a ese panorama de cielo, tierra y agua el sentir de la soledad y misterio que en realidad tiene. De vuelta en tierra firme, vende su balsa que tuvo tantos destinos como ser dos veces Boites en Olivos, hasta que en una de esas fuertes crecidas que hubo en la decada del 70 creo, se hundió y fue Antonio Mieres quien la hizo reflotar y se la llevó al Boating como su casa hasta que un día ardió como una tea ya que esta era toda de madera y ese fue el último destino de “Teresa Marina”, dejando para muchos que la vieron flotar en nuestro río, un lindo y curioso recuerdo de su paso. En 1950 Monsegur expone en la Galería Muller, en el Ateneo Esteban Echeverría de San Fernando, donde presenta un conjunto de telas intituladas “El Río y su Gente”, y nuevamente en Muller, en 1954, en cuya sala expone 32 óleos de una ponderable serie que llama “La Canción del Junquero”.  Sus conocimientos técnicos empleando silicatos y siliconas para lograr una materia resistente a la intemperie y ejecutó la doble serie de murales que proyectó y ejecutó en las galerías Alvear y San Nicolás de Capital Federal. Su culminación artística, la alcanzó en Resistencia. En 1959, es invitado a esa ciudad por el  “Fogón de los Arrieros” y por la Universidad del Nordeste, para dictar un curso y realizar exposiciones. Durante su estadía en la ciudad chaqueña, realizó un viaje a Misiones. En 1960 expone una serie de “Apuntes de Viaje”. En marzo de 1962 se inaugura en la sucursal del Banco de la Provincia de Bs. As. en Tigre, un mural que mide 23 mts. X 3,60 mts. representando las distintas estaciones del año. Raúl Monsegur efectuó hasta 1960, 14 exposiciones individuales y a la fecha de su fallecimiento, estas sumaban 25. Su labor como muralista comprende 30 murales. Su penosa muerte, ocurrió de manera trágica, mientras realizaba una excursión en bote por un río, en la zona cordillerana, al sur de nuestro país, en el límite con Chile, el 30 de diciembre de 1963. Sus cenizas de acuerdo con sus deseos, fueron depositadas en un curso de fluencia rápida de las aguas del Delta Argentino. Fue un gran navegante y conocedor del río. Ganó varios premios y participó también de regatas en Uruguay y Brasil. Este año, el día 30 de julio hubiese cumplido 85 años.

Agradecimientos: Es mi deseo, agradecer profundamente a mis estimados Beatriz y Raúl Monsegur por todos los datos y elementos que con tanta generosidad me aportaron, para realizar este trabajo en recuerdo de quien fuera  “El Hombre del Delta”

Clara Nougués de Monsegur

Septiembre de 1998