BREVE NOTA SOBRE LA PRESENCIA DEL MONITOR “LOS ANDES” EN SAN FERNANDO DE BUENA VISTA

Por Ernesto L. Archain

En el año 1872, siendo Domingo Faustino Sarmiento Presidente de la República, inicia la tarea de crear una Marina de Guerra moderna.
En ese año se encierran sus tres grandes creaciones en materia naval: la fundación de la Escuela Naval Militar, el proyecto de ley de Fondos de Armamento Naval y el establecimiento de bases logísticas y talleres de mantenimiento, de los buques por adquirir.
La creación de la Escuela Naval Militar permite la formación de los primeros oficiales con nivel científico que estarán en condiciones de absorber los adelantos técnicos de la época, ya crecientes y de alta complejidad, y las vicisitudes que encierra el medio en el que habrán de desenvolverse.
La escuadra de Sarmiento, así denominada de allí en adelante con toda justicia, aseguró a la República la posesión de más de 3.000 Km de litoral marítimo y constituyó desde su origen un instrumento, cuya cohesión material, espiritual y humana nunca antes igualada, sirvió a la defensa de los espacios terrestres y marítimos en los lejanos confines del Sur.
La etapa que inicia la escuadra de Sarmiento es la definitiva para la Armada Argentina pues se da a la carrera la impronta y la técnica de las grandes marinas.
Los buques que integran la escuadra realizarán tareas desde el Paraguay y el Alto Paraná hasta el Círculo Polar Antártico, enarbolando la azul-celeste por ríos y mares aquilatando invalorable experiencia en hombres, buques y tácticas.
Uno de los integrantes de la nueva flota de guerra es el Monitor “Los Andes”, gemelo de “El Plata”, que fue construido en el astillero “Cammell”, en Birkenhead, Gran Bretaña, y botado en el año 1875.
Finalizada su construcción y prueba de máquinas, lo condujo al país una tripulación británica, contratada al efecto.
Se incorpora oficialmente a la escuadra el 16 de Julio de 1875 y el 22 del mismo mes toma el comando el Capitán D. Ceferino Ramírez, integrando la primera división.
En el ario 1878, en el mes de abril, entra en el dique seco de San Fernando y pasa a reparaciones generales en casco y máquina, permaneciendo hasta el mes de junio del mismo aflo en que finalizan los trabajos.
Habiendo participado, junto a otras unidades de la flota, en la expedición del Comodoro Py que permite asegurar la ocupación de Santa Cruz a fines de 1878 y después de cumplir numerosos cometidos encargados por las autoridades federales, vuelve en el mes de mayo de 1881 a entrar al dique seco de San Fernando, de donde sale en junio siguiente para continuar reparaciones en los Talleres del río Luján.
En Octubre de 1888 entra al dique seco de San Fernando a fin de efectuar mantenimiento y reparaciones pasando luego a Tigre para finalizar las mismas.
Participa de la revolución de 1890 del lado de los sublevados bombardeando con su artillería los cuarteles del Retiro y a la Casa Rosada.
Producida la revolución radical de 1893. y encontrándose en plena navegación por el Paraná con la misión de sofocar a los revolucionarios, se subleve la Plana Mayor. Enterado el Gobierno Federal despacha al “Independencia” y al “Espora” para atacar y derrotar a los sublevados.
En el combate conocido con el nombre de El Espinillo, el Monitor “Los Andes” recibe impactos directos de los navíos federales, que le ocasionan graves daños. En el mes de noviembre del mismo año el buque es traído a San Fernando para repararle las averías recibidas.
Por último, en enero de 1894 y siendo ésta su quinta permanencia en el dique seco de San Fernando, llega a efectos de nuevas reparaciones, las que serán realizadas en mayor amplitud en los Talleres del río Luján.
A partir de este momento seguirá prestando valiosos servicios a nuestra Armada y a la Patria, pero ya no volverá a nuestro querido pueblo.
Esta breve referencia al Monitor “Los Andes” y a una parte de su actividad tienen como objetivo destacar la importancia del dique seco de San Fernando, ya que el nombrado era uno de los de mayor desplazamiento de nuestra flota y por su complejidad requería de un soporte adecuado a sus necesidades; nuestro dique seco de San Fernando constituía el medio idóneo para tal misión.
Es de destacar que el dique media 92 metros de largo y 18 de ancho en el piso, con puertas de inclusa de 15 metros y 60 centímetros de luz. Estas medidas no son arbitrarias, ya que la longitud está calculada para recibir con comodidad a los buques de la época, se trate de la navegación interior y a los integrantes de la escuadre nacional.
La luz de las puertas permite el fácil ingreso de los vapores de rueda que tienen mayor manga entre tambores.
Los estribos y muros de retención del dique son construidos con buen ladrillo de prensa, sentado en mezcla de cemento Portland y arena del Uruguay, al igual que los muros transversales del piso que soportan los picaderos de madera para recibir la quilla del buque; siendo las gradas de ladrillo del país bien quemado, y el piso es de ladrillo sardinel, sobre una capa de cemento Portland, habiendo sido los espacios rellenados con igual material.
En el taller se encuentra la máquina de vapor por medio de la cual es posible desagotar el dique en 6 u 8 horas, según la línea de agua que hay en el canal.
Estas características permiten apreciar detalles técnicos de la obra y valorar la importancia que representó en su época, a los numerosos navíos a los que sirvió.
Este trabajo, muy sintético por cierto desea rendir homenaje a los que idearon y realizaron una obra como la descripta, que por los años en que fue construida, por los servicios prestados y por el delicado trabajo en su terminación, merece nuestro recuerdo y sincero reconocimiento.
Nota: Este trabado ha sido presentado a las IIIª Jornadas de Historia del Pago de la Costa, organizadas en colaboración con la Academia de Estudios Históricos de Vicente López; realizadas con el auspicio de la Sociedad Argentina de Historiadores y el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires doctor Ricardo Levene, durante los días 25 de agosto de 1990 en San Fernando y 26 en Vicente López.